viernes, 3 de febrero de 2012

206. No es lo que parece...

Leí hace poco en una columna de un periódico una anécdota (creo que de Rosa Montero) que me pareció deliciosa. Perdonad si los detalles no son exactos, redacto de memoria.

En una cafetería de una universidad europea una estudiante tras tomar una bandeja con comida se dio cuenta que se había dejado los cubiertos. Dejó la bandeja en la mesa, fue a por ellos y al volver vio que un estudiante africano se había sentado y empezaba a comer de la bandeja. Analizando rápidamente la situación pensó que era posible que el africano estuviese en una situación precaria o que sus costumbres fuesen otras y encontrase normal apropiarse de la comida ajena.

No valía la pena montar una escena, así que se sentó frente al chico, todo sonrisa y empezó a picotear y compartir de forma natural la comida. El africano a su vez le sonreía y estuvieron un rato, pura cordialidad compartiendo la comida. Nuestra estudiante europea ya se estaba felicitando de su excelente comportamiento ético cuando al levantarse a por un café descubrió a unos metros su abrigo junto a su bandeja de comida intacta. Se había equivocado de mesa mientras el africano estaría pensando en ese momento "que locos están estos europeos" .

Verídica o no, podría ser perféctamente real y demostrar que la educación y el civismo no son patrimonio exclusivo de una parte de la humanidad.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Genial l'annecdota padri!
...jo crec que m'hagues anat a buscar un altre menú.

Momoyama dijo...

La leí también y me encantó!!!! a parte de los buenos modales, lo buenos y majos que nos creemos algunos por pensar que compartimos nuestra bandeja... bienvenido!!!

Momoyama dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.