domingo, 24 de febrero de 2008

33. Provisiones


Mayahi. Siempre hay algo que transportar, llevar, vender. La sonrisa no evita que su propietaria tenga que ganarse la vida (o colaborar con su familia ), como muchos niños en Africa


Poco que escribir en el día de hoy. He pasado el fin de semana en Maradi, "aprovisionándo" para pasar la semana. Vivir en Mayahi tiene muchas cosas buenas: ciudad tranquila, sin trafico, ni ambulancias, saludando a la gente por la calle... Eso sí, si quieres ir al super, está complicado. Algún inconveniente tenía que tener tanta paz. Así que nos vamos turnando para bajar a la "gran ciudad" (la gran Babylon) que es Maradi, capital económica del país. Vida nocturna, restaurantes, motos y coches conduciendo como locos. Eso sí. puedes irte a tomar una cervecita al aeropuerto, a pie de pista (como hice ayer sábado), sabiendo que los vuelos que llegan de Londres, Paris, Moscú, Tokio y Torrevieja, no te van a molestar, entre otras cosas, porque no llega ningún vuelo al aeropuerto de Maradi. ¿Ninguno? Ninguno. Pero siempre está bien tener un aeropuerto cerquita (ver post 16).

Ya tenemos leche, agua, galletas, fruta , conservas, legumbres, patatas, huevos, verduras.... Ya que proclamamos las bondades de la variedad vitamínica, tenemos que pregonar con el ejemplo.



Una cámara es como un imán para un niño en esta parte del mundo. Imposible abstraerse a ser fotografiado por el blanco venido de otro planeta.

2 comentarios:

Momoyama dijo...

Hola Juanjo, soy María! Tu comparación Maradí / Mayahí me recuerda, salvando las distancias, a la mía de Obanos / Madrid. La diferencia, que el abastecimiento lo procuro hacer en Obanos, desde la despensa paterna. Y regreso a la bulliciosa Madrid con la maleta llena de judías, alcachofas, naranjas, huevos...
Muy bonitas las fotos de los niños, gracias.
María

Juan Jose Tarres dijo...

Hola Maria, muchas gracias por el comentario. Yo tambien he sido asiduo de las "visitas del tupperware" a la depensa materna que me han salvado muchas semanas nutricionales. Un abrazo