Los ataques de Estados Unidos a Irán del pasado 2 de marzo han mostrado entre otras muchas cosas que ciertos países del Golfo Pérsico (Arabia Saudí, Emiratos, Qatar) no mantienen posturas comunes en materia de política internacional. El Sahel es un buen ejemplo de ello.
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| Mercado de Maradi, Níger_Juanjo Tarrés Sanjurjo |
Se podría pensar que países geográficamente cercanos, con medios de producción similares, compartiendo religión e idioma tienen intereses idénticos.
La realidad indica que no. Es más, como cualquier país pueden tener objetivos parecidos (crecimiento económico, estabilidad, poder, influencia internacional…) pero la forma en que esperan conseguirlo varía mucho de un país a otro.
Utilicemos el
Sahel como un tablero geográfico donde existen unos actores y pongamos en él a
los países mencionados. ¿Cómo se relacionan? ¿Qué esperan conseguir unos de
otros? ¿Qué comparten, que les une y que les separa?
Empecemos fuera del escenario saheliano. En los países que
forman parte del Consejo de Cooperación del Golfo (Arabia, Emiratos Árabes
Unidos, Qatar, Kuwait, Oman y Baréin) vive un número importante de personas de
origen africano. Aunque es difícil de estimar, Naciones Unidas[1] calcula
que hablamos de 3,6 millones, una gran parte procedentes de países del África
Occidental. No es una cifra espectacular, pero si consideramos que la población
total[2] de
estos países es de 61 millones hay que tenerla en cuenta. La inestabilidad de
los países sahelianos puede tener cierto impacto en la demografía de los países
del golfo.
A nivel religioso, que los países sahelianos sean también
seguidores de la práctica suni facilita el interés de unos y otros. Y en
consecuencia, las fricciones de los países del golfo con Iran, chii, se
traslada al Sahel. Jean-Loup Samaan, investigador en el Middle East Institute
de Washington[3] indica
que Iran ha financiado y establecido conexiones con grupos terroristas que
operan en los países del Sahel.
Pero empecemos a fijarnos en las diferencias. Qatar, un país
menos desarrollado a nivel militar ha decidido jugar un papel más diplomático
(y a veces turbio), por ejemplo promoviendo acuerdos como el acuerdo de paz de
Doha entre los grupos rebeldes de Chad y el gobierno en 2022. Diplomacia no
exenta de polémica como cuando acogió durante diez años a un cabecilla rebelde
que preparó y armó tropas en Libia para atacar Yamena.
En 2020, Emiratos Árabes anunció un paquete de inversiones
de 2.000 millones de dólares en la República Islámica de Mauritania mientras
que el Fondo Jalifa basado en Abu Dhabi prometió 10 millones de dólares para un
programa de empleo juvenil en Burkina Faso.
Arabia Saudí por su parte ha apoyado con formación militar a
diversos países del sahel[4],
destinando 100 millones de dólares para reforzar zonas fronterizas. Riyad y Abu
Dahbi han mostrado más tendencia a colaborar entre sí en la zona (Emiratos
también ha destinado fondos a formación militar) y a ver a Qatar como
adversario.
Esta diversidad de objetivos ha llevado que esos intereses
se hayan enfrentado entre sí. Por ejemplo, durante años Doha apoyó al gobierno
de Gadaffi y Abu Dhabi apoyó al rebelde mariscal Jalifa Haftar. En 2023 el
Middle East Research Institut [5]declaró
que Qatar había llegado a financiar con 15 millones de dólares a grupos
islamistas en el norte de Mali.
Y todos estos países, Arabía, Qatar, Emiratos, Bahréin
tienen que compartir espacio con otros más influyentes, grandes y poderosos
como Turquia, un gran inversor militar y económico, China, Rusia, un Estados
Unidos que no ha encontrado su papel en la zona con políticas erráticas y una
Francia que social y políticamente está siendo expulsada de un territorio
tradicionalmente afín.
[1] https://www.un.org/development/desa/pd/content/international-migrant-stock
[2] https://data.worldbank.org/country/saudi-arabia
[3] https://www.lavanguardia.com/internacional/vanguardia-dossier/revista/20250508/10632021/paises-golfo-turquia-ponen-ojos-sahel.html
[4] The G5-Sahel Defense College, which is
located in Nouakchott and provides education to senior officers from the five
countries, receives support from several European countries (France, Germany,
Italy) as well as from Arab countries (Saudi Arabia, the UAE, Egypt).[16] https://trendsresearch.org/insight/last-state-standing-mauritania-and-the-fight-against-terrorism-in-the-sahel/
[5] https://www.memri.org/reports/raven-project-leaks-qatar-reportedly-paid-15-million-islamist-movements-northern-mali-and
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