sábado, 7 de marzo de 2026

374. Los países del golfo Pérsico buscan su hueco en el Sahel

Los ataques de Estados Unidos a Irán del pasado 2 de marzo han mostrado entre otras muchas cosas que ciertos países del Golfo Pérsico (Arabia Saudí, Emiratos, Qatar) no mantienen posturas comunes en materia de política internacional. El Sahel es un buen ejemplo de ello.

Mercado de Maradi, Níger_Juanjo Tarrés Sanjurjo

Se podría pensar que países geográficamente cercanos, con medios de producción similares, compartiendo religión e idioma tienen intereses idénticos. 

La realidad indica que no.  Es más, como cualquier país pueden tener objetivos parecidos (crecimiento económico, estabilidad, poder, influencia internacional…) pero la forma en que esperan conseguirlo varía mucho de un país a otro. 

Utilicemos el Sahel como un tablero geográfico donde existen unos actores y pongamos en él a los países mencionados. ¿Cómo se relacionan? ¿Qué esperan conseguir unos de otros? ¿Qué comparten, que les une y que les separa?

Empecemos fuera del escenario saheliano. En los países que forman parte del Consejo de Cooperación del Golfo (Arabia, Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Kuwait, Oman y Baréin) vive un número importante de personas de origen africano. Aunque es difícil de estimar, Naciones Unidas[1] calcula que hablamos de 3,6 millones, una gran parte procedentes de países del África Occidental. No es una cifra espectacular, pero si consideramos que la población total[2] de estos países es de 61 millones hay que tenerla en cuenta. La inestabilidad de los países sahelianos puede tener cierto impacto en la demografía de los países del golfo.

A nivel religioso, que los países sahelianos sean también seguidores de la práctica suni facilita el interés de unos y otros. Y en consecuencia, las fricciones de los países del golfo con Iran, chii, se traslada al Sahel. Jean-Loup Samaan, investigador en el Middle East Institute de Washington[3] indica que Iran ha financiado y establecido conexiones con grupos terroristas que operan en los países del Sahel.

Pero empecemos a fijarnos en las diferencias. Qatar, un país menos desarrollado a nivel militar ha decidido jugar un papel más diplomático (y a veces turbio), por ejemplo promoviendo acuerdos como el acuerdo de paz de Doha entre los grupos rebeldes de Chad y el gobierno en 2022. Diplomacia no exenta de polémica como cuando acogió durante diez años a un cabecilla rebelde que preparó y armó tropas en Libia para atacar Yamena.

En 2020, Emiratos Árabes anunció un paquete de inversiones de 2.000 millones de dólares en la República Islámica de Mauritania mientras que el Fondo Jalifa basado en Abu Dhabi prometió 10 millones de dólares para un programa de empleo juvenil en Burkina Faso.

Arabia Saudí por su parte ha apoyado con formación militar a diversos países del sahel[4], destinando 100 millones de dólares para reforzar zonas fronterizas. Riyad y Abu Dahbi han mostrado más tendencia a colaborar entre sí en la zona (Emiratos también ha destinado fondos a formación militar) y a ver a Qatar como adversario.

Esta diversidad de objetivos ha llevado que esos intereses se hayan enfrentado entre sí. Por ejemplo, durante años Doha apoyó al gobierno de Gadaffi y Abu Dhabi apoyó al rebelde mariscal Jalifa Haftar. En 2023 el Middle East Research Institut [5]declaró que Qatar había llegado a financiar con 15 millones de dólares a grupos islamistas en el norte de Mali.

Y todos estos países, Arabía, Qatar, Emiratos, Bahréin tienen que compartir espacio con otros más influyentes, grandes y poderosos como Turquia, un gran inversor militar y económico, China, Rusia, un Estados Unidos que no ha encontrado su papel en la zona con políticas erráticas y una Francia que social y políticamente está siendo expulsada de un territorio tradicionalmente afín.


[1] https://www.un.org/development/desa/pd/content/international-migrant-stock

[2] https://data.worldbank.org/country/saudi-arabia

[3] https://www.lavanguardia.com/internacional/vanguardia-dossier/revista/20250508/10632021/paises-golfo-turquia-ponen-ojos-sahel.html

[4] The G5-Sahel Defense College, which is located in Nouakchott and provides education to senior officers from the five countries, receives support from several European countries (France, Germany, Italy) as well as from Arab countries (Saudi Arabia, the UAE, Egypt).[16] https://trendsresearch.org/insight/last-state-standing-mauritania-and-the-fight-against-terrorism-in-the-sahel/

[5] https://www.memri.org/reports/raven-project-leaks-qatar-reportedly-paid-15-million-islamist-movements-northern-mali-and

 

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